Tema 3: La socialización y su fracaso: la conducta antisocial. Proceso y agentes de socialización.
TEXTO: Capítulo II. Individuo y sociedad (pág. 51-64) Rafael Merino. Sociología para la intervención social y educativa, Merino y De la Fuente, UCM-UAB, 2007
Lo innato, lo cultural y el proceso de socialización.
Individuo y sociedad.
Lo innato y cultural.
Los defensores del innatismo dicen que buena parte del comportamiento humano viene determinado ya en el momento de nacer. La herencia genética, el desarrollo neuronal y fisiológico definirían los patrones de conducta de los individuos.
El ambientalismo sería la corriente contraria, la que atribuye al entorno la responsabilidad de la conducta de los individuos.
La adaptación al medio ha hecho que las producciones materiales de la especie humana tengan una variabilidad muy grande y también que las “producciones” sociales sean muy diversas, en las relaciones, los intercambios, las ceremonias, las expectativas vitales, etc.
El conocimiento que generamos y aplicamos en nuestra vida cotidiana, también está lleno de ideas innatistas o ambientalistas.
El innatismo se ha utilizado para justificar las desigualdades sociales, la subordinación de la mujer o la inferioridad de las razas no blancas, de nefastas consecuencias en la historia reciente de la Humanidad. Las consecuencias derivadas de las posiciones innatistas o ambientalistas también son de gran importancia.
Es imprescindible que los niños y niñas crezcan en un entorno social, y la carencia de este entorno puede provocar trastornos graves. Dos ideas claras de los educadores sociales: la primera es que hay que evitar el determinismo tanto innatista como ambientalista. El determinismo ambientalista: no hay que atribuir a un individuo la característica de su grupo de pertenencia, como si el hecho de vivir en un entorno determinado en una familia con carencias le estuviera condenado a la delincuencia. Y esto está relacionado con la segunda idea: en la intervención social hay que tener en cuenta las posibilidades de rehabilitación de los individuos, es decir, de modificar las trayectorias vitales de los mismos, a partir del juego entre la acción individual y los condicionantes del entorno, que es en definitiva cómo funciona el proceso de socialización.
El proceso de socialización.
Socialización se puede definir como el proceso de incorporación del individuo a la sociedad, el proceso por el cual se estimulan, se generan y se desarrollan características comunas en la personalidad de los individuos. Los individuos necesitan del grupo para poder desarrollarse. Toda sociedad que quiera continuar siendo una sociedad necesita unos mecanismos de reproducción.
El “control social” se basa en la necesidad que tenemos los individuos de vivir en grupo. La necesidad de vivir en grupo, de ser aceptado por éste le da al grupo un gran poder de sujeción del individuo.
La socialización se podría reducir al ejercicio de los sucesivos roles en la vida de un individuo. Este ejercicio de roles, base de todo el proceso de socialización, hay un momento clave, que es el cambio de papel y la ritualización de ese cambio de rol. El ritual de paso no es más que toda esta parafernalia aplicada al abandono de un rol y el comienzo del ejercicio de uno nuevo. Un doble objetivo: tiene que dejar de hacer las cosas que hacía con su antiguo rol y empezar a hacer las cosas de otra manera, de acuerdo a su nuevo estatus u ocupación. Y en segundo lugar, el resto de la comunidad le reconoce este cambio, que queda visibilizado y reconocido, con lo cual las expectativas de conducta también cambian.
Uno de los problemas de las sociedades desarolladas y secularizadas es precisamente la pérdida de vigencia de estos rituales de paso, o mejor dicho, la descodificación.
La teoría del rol y de los rituales de paso tiene muchas implicaciones y consecuencias educativas, tanto en la institución escolar como en la educación social.
Tipos y fases del proceso de socialización.
No todos los individuos de una sociedad pasan por el mismo proceso de socialización, esta socialización dependerá del lugar a ocupar por el individuo en la sociedad. Si estos lugares, estas posiciones sociales fueran similares el proceso de socialización, también sería común a todos los individuos. Pero cuando estas posiciones son diversas y además hay algún tipo de jerarquía entre ellas, entonces el proceso de socialización se diversifica y se especializa en función de esta jerarquía. Es lo que podemos llamar socialización diferencial.
La clase social ha sido la diferencia más genuinamente social o como mínimo sin una base biológica evidente que permitiera construir roles a partir de esa base.
La socialización partes diferenciadas: socialización primaria y socialización secundaria. La socialización primaria es la primera que se realiza y la básica, pone los cimientos de la personalidad del individuo y de su adscripción al grupo. El papel de la afectividad es fundamental, otra característica de esta etapa: confianza y seguridad.
Sobre esta base si está bien hecha se puede construir la socialización secundaria, que es la incorporación a nuevas rutinas, de interacciones con otros adultos, de nuevos roles, de nuevas instituciones en la vida de los individuos.
Los individuos empiezan a gestionar la incertidumbre de la vida social y pueden llegar a cuestionar las rutinas establecidas e incluso a sustituirlas por otras nuevas. La familia es la agencia de socialización primaria por antonomasia y la escuela la agencia de socialización secundaria.
Muchos de los problemas de integración de los individuos vienen generados por los fallos o errores de la socialización primaria.
El papel de los educadores sociales en estas situaciones, cuando el mal está hecho, es extremadamente difícil. La detección precoz de estas disfunciones y la prevención son las armas más eficaces a largo plazo y más baratas. Lo que hay que hacer es resocializar al individuo, es decir, la conversión a una vida social con el ejercicio de roles normalizados en las relaciones con los otros, en la familia, en el trabajo, en la comunidad. En esta segunda posibilidad los educadores sociales tienen el reto de ejercer maestros de ceremonia en esta conversión.
REFLEXIÓN:
Este punto fue tratado el lunes, 9 de enero de 2012 por Almudena.
Por la teoría inmanentista (herencia genética...etc.) podemos decir que estamos predestinados, nuestra conducta es predecible, y no podríamos cambiar. Bajo mi punto de vista esta corriente no tiene en cuenta la educación del individuo, no podría cambiar sus actitudes para mejorar porque su herencia genética lo determina así, anulando todo el valor educacional.
Por otra parte, el ambientalismo dice que somos así por el entorno en el que hemos nacido. ¿Qué sería aquí de la esencia de las personas? todas las que nazcan en un lugar serían iguales.
En mi opinión, habría que unir estas dos corrientes, somos la suma de nuestra biología y la cultura en la que nacemos. La cultura la aprendemos y asimilamos a través de la socialización. Una buena socialización primaria evitará una posterior inadaptación. Pero si esto ocurriera, es aquí donde intervendríamos nosotros, como futuros educadores y trabajadores sociales, en la socialización terciaria.
TEXTO: Capítulo III. Agencias de socialización, Rafael Merino. Sociología para la intervención social y educativa, Merino y De la Fuente, UCM-UAB, 2007.
Factores personales, familiares, escolares y sociales
La familia es un sistema basado en el parentesco donde se propician relaciones verticales y horizontales, unidas al mantenimiento de un compromiso entre sus miembros mediante vínculos de apego, acompañamiento y apoyo.
Las funciones de la familia se pueden tratar desde la perspectiva de los adultos (satisfacer las necesidades básicas de comunicación y afecto) y de los niños (supervivencia y socialización de afectos, comportamientos y conocimientos).
Un factor determinante en el contexto familiar es el apego, una estrecha vinculación emocional que se establece entre el niño y aquellas personas de su entorno que más establemente interactúan con él y satisfacen sus necesidades, le aportan estimulación y responden a sus demandas e iniciativas. La conducta de los padres con sus hijos es la que determinará el tipo de apego: seguro (adultos receptivos, sensibles a las demandas y necesidades de los niños), evitativo (ni receptivos ni sensibles a las demandas) y ambivalente (no hay criterio, a veces actúan de una forma u otra).
Por otro lado, existen cuatro formas de socialización familiar: democrática (comunicación y estructura de control), permisiva (comunicación y ausencia de mecanismos de control), autoritaria (estricta imposición) y negligente (situaciones de inadaptación, ausencia de normas y controles).
En la familia no todas las relaciones están formadas por la comunicación entre padres e hijos, también existen relaciones fraternales basadas en la comunicación, el compañerismo, el aprendizaje o incluso los conflictos dependiendo de la diferencia de edad entre los hermanos, el tamaño de la familia y la posición ordinal que ocupan.
A continuación, explicaremos el papel de los compañeros o grupos de iguales como socializadores. Son un conjunto de individuos que interaccionan entre sí y que ejercen algún grado de influencia recíproca los unos sobre los otros, teniendo capital importancia en la adolescencia, pues sus miembros comparten una misma etapa de maduración personal. Los factores que contribuyen a la consolidación y el mantenimiento del grupo son el sentimiento de pertenencia, la aceptación de la jerarquía y las relaciones de amistad.
Al principio, durante la etapa preescolar (2-6 años), los grupos son pequeños y se dan relaciones diádicas. Más tarde, en la etapa escolar (6-12 años), se inicia la amistad como relación de proximidad y momentos lúdicos-deportivos. Finalmente, en la etapa adolescente (12-18 años), el grupo se construye como apoyo emocional y de ayuda, se forma la identidad y poco a poco se va desgajando el grupo.
Desde el punto de vista de la actuación que hacemos en el grupo de iguales, encontramos cinco estrategias psicológicas distintas: el refuerzo de los compañeros, el modelado de los compañeros, la comparación social, de compañeros de grupo a los amigos y a la amistad y las aportaciones de la amistad.
Por último, trataremos los medios de comunicación y el desarrollo de la socialización. Según el nuevo paradigma de la sociedad informacional (M. Castells), en la forma de estructuración de la sociedad, se puede ver el gran avance tecnológico. En las sociedades actuales se está incorporando el desarrollo tecnológico y se están reproduciendo nuevos valores y formas de cultura de la sociedad informacional, donde se rompe con los planteamientos de experiencia comunitaria.
Por otro lado, los medios de comunicación producen unos mecanismos por medio de los cuales, la realidad se traslada a ellos mismos.
A la hora de analizar la incidencia de la televisión en un niño podemos comprobar que ofrece las siguientes afirmaciones:
- Lenguaje audiovisual: montaje, ritmo, animación y planos
- Tipología de los programas: informativo, educativo, entretenimiento, largometraje, serial, infantil, musical y deportivo.
- Contenido: violento, prosocial, estereotipado y educativo.
- Otros aspectos: realismo, atención, comprensión, memoria, desarrollo cognitivo, preferencias, tiempo dedicado, fantasías, contexto de la audiencia…
- Efectos sociales: agresividad, escasa sensibilización, estereotipos, consumismo…
- Efectos cognitivos: rendimiento académico, hábitos lector, lenguaje, creatividad, imaginación…
Según todo ello, nos propondríamos intervenir como educadores sociales tanto individualmente (autocontrol y selección del contenido), en el entorno familiar (hábitos, visión de todos los miembros y correspondiente explicación del contenido), así como en la escuela (conocimiento del medio televisivo, aprendizaje de habilidades críticas y análisis de mensajes).
Para concluir, dentro de este apartado debemos mencionar el papel que juegan la publicidad, la violencia y los videojuegos en este contexto. La primera supone una fuente de ingresos según los índices de audiencia, genera la sensación de necesidad en el receptor y, como estrategia de persuasión, resulta conscientemente repetitiva. Por su parte, la violencia en la televisión y el resto de soportes audiovisuales tiene un efecto devastador pues incita a este tipo de impulsos en el telespectador, tal y como se demuestra en la explicación del modelo de aprendizaje social por imitación (Bandura) y la teoría del modelo de catarsis. Los videojuegos también son considerados instrumentos educativos y socializadores que implican una atención mucho más directa en el individuo, el cual compite para llegar a un nivel y quiere ser el mejor en comparación con los demás.
REFLEXIÓN:
Una vez aclarados y estudiados estos puntos he de decir que conforme al tema de la familia, concretamente al tipo de apego, creo que el mejor sería el ambivalente, pues en cada caso hay que actuar diferente, una vez se le premiará al niño por sus logros como recompensa y otras veces se le castigará por malos comportamientos.
Respecto la socialización familiar, la más válida para mi gusto sería la democrática pues hay comunicación y a la vez que hay una estructura de control. Habría un clima de confianza en casa pero con unos límites.
Reflexionando a cerca de los grupos de iguales, hemos de puntualizar que en la adolescencia es donde más influencia reciben de sus amigos y su entorno más cercano, a parte de la familia, pues como todos bien sabemos, en la actualidad por motivos del mercado de trabajo y la crisis económica ahora trabajan los padres y las madres para poder sacar una familia adelante, lo que hace que pasen menos tiempo con los hijos y la educación pase a ser responsabilidad de la escuela, donde allí están sus grupo de iguales. Por el mismo motivo es por lo que los medios de comunicación cada vez influyen más sobre los adolescentes y niños. La publicidad hace muchísimo daño con sus continuos anuncios violentos y machistas. Es por ello que los educadores sociales tendremos que intervenir individualmente, en el entorno familiar y en la escuela.
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